DESCRIPCIÓN DEL PROCESO
Las craqueadoras de vapor son el corazón de la petroquímica moderna. Representan la fuente más importante de materias primas petroquímicas. Con la ayuda del vapor, se craquea la nafta, que está compuesta por cadenas de hidrocarburos más largas. El proceso consta de varias etapas: en primer lugar, la gasolina cruda se mezcla con vapor y se evapora. A continuación, se calienta brevemente a más de 800 °C en grandes hornos, lo que provoca que la nafta se descomponga en bloques de construcción más pequeños, como el etileno y el propileno, que son bloques de construcción fundamentales para muchos otros procesos. A continuación, la mezcla de reacción se separa en varias etapas y los productos se procesan posteriormente mediante diversos procesos químicos.
SOLUCIÓN DE MESSER
Tras varias semanas de funcionamiento, cada vez se deposita más coque, producido como subproducto durante el proceso, en las tuberías en las que tiene lugar el proceso de craqueo. Estas deben «descoquearse» cada 40 a 90 días. Para ello, las tuberías se regeneran normalmente introduciendo en ellas una mezcla de aire y vapor precalentada. En el proceso, el coque se quema o se «desgasifica», dejando al descubierto la superficie metálica de los tubos, que también es catalíticamente activa para el proceso de craqueo.
Este proceso se acelera mediante el uso de aire enriquecido con oxígeno y da como resultado una eliminación mucho más completa del coque que cuando se utiliza aire no enriquecido. El uso de oxígeno en la descoquización presenta las siguientes ventajas en comparación con el funcionamiento con aire puro:
- Descoquización de alta calidad y ahorro energético asociado
- Menores tiempos de inactividad
- Mayor flexibilidad en el funcionamiento